Consejos para ir de picnic con el bebé

Cuando hace buen tiempo, ¿qué mejor plan que disfrutar de un día de campo con el bebé? El contacto con la naturaleza estimulará sus sentidos, le relajará, y será estupendo para su salud física y emocional.

Primero, porque la luz natural aumenta la producción de la hormona serotonina, que regula el estado de ánimo. Y segundo, porque cuando tu hijo respira aire puro, todos sus órganos se oxigenan y su sistema inmunológico se fortalece.

“Otro de los beneficios para el bebé es que sintetiza mejor la vitamina D”, dice el doctor Félix Alsonso, coordinador del Servicio de Pediatría del Hospital Infantil La Paz en Madrid. Gracias a esta síntesis el calcio se fija a sus huesos, lo que garantiza un crecimiento correcto.

Un trayecto sin riesgos

Para que paséis un día perfecto es importante que cuidéis todos los detalles, empezando por el viaje. Lo mejor es hacerlo coincidir con las horas en las que el niño suele dormir, para que se os haga menos pesado y tengas menos probabilidades de que el peque se maree.

Durante el trayecto tu hijo ha de utilizar una silla homologada adecuada a su tamaño; hasta que no pese más de 13 kilos deberá ir en sentido contrario a la marcha, en el asiento trasero o en el del copiloto (¡ojo!, en éste, con el airbag desactivado!).

Durante el viaje, sube las cortinillas de las ventanas para proteger al bebé de las radiaciones solares y mantén una temperatura agradable (si pones el aire acondicionado, evita que el chorro le dé directamente).

Si al llegar hace mucho calor, no le saques rápidamente, para que se aclimate al cambio de temperatura. Y, muy importante: no le dejes solo dentro del vehículo cerrado ni un par de minutos; podría sufrir un golpe de calor.

El lugar más adecuado

Otro aspecto a considerar es el destino. Evitad sitios de más de 1.500 metros de altitud, donde las radiaciones solares son más fuertes, y “las zonas pantanosas, donde hay más riesgo de que le pique un insecto”, aconseja el doctor Alsonso.

Por otra parte, si vosotros o el niño sois alérgicos, no vayáis a lugares donde haya muchas gramíneas silvestres, que alcanzan su punto álgido de polinización entre mayo y junio.

Una buena opción es elegir un pinar, ya que estos árboles no suelen causar alergia. Eso sí, antes de instalaros comprobad que no hay cerca un nido de orugas procesionarias, porque el contacto con ellas o con los pelillos que sueltan causa urticaria.

Con estas pautas, seguro que la excursión será un éxito.

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