Conviene que decoréis las paredes con una pintura especial para niños tan pequeños, que sea atóxica y fácil de limpiar, o con un papel pintado lavable. Esto os ahorrará más de un disgusto cuando vuestro hijo empiece a hacer garabatos.
Y procurad que los colores sean claritos. Al contrario que los fuertes, son relajantes, ayudan al bebé a conciliar el sueño y resultan más sencillos de combinar. Además, si al final os parece que el tono de la habitación ha quedado demasiado neutro, hay una solución muy rápida y nada engorrosa para animarlo: consiste en colocar unas cenefas adhesivas de motivos infantiles, a diferentes alturas de la pared. Resultan muy sencillas de poner, se limpian enseguida y pueden pegarse tanto en las paredes como en los muebles. Y además, suponen un estímulo visual muy atractivo para el pequeño.
UN SUELO CÁLIDO Y FÁCIL DE LIMPIAR
Respecto al suelo, los más indicados para el bebé son el corcho y el vinilo, que son cálidos y confortables y cuesta poco limpiarlos.
La baldosa es fría y la madera, aunque queda preciosa y es calentita, resulta demasiado delicada con un niño en casa.
Igualmente, desechad la idea de poner moqueta: acumula mucho polvo, lo que es fatal para la alergia, y requiere una minuciosa limpieza diaria que os quitaría mucho tiempo. Si os gustan las esteras y alfombras, poned una en el cuarto de vuestro hijo, pero antes de adquirirla aseguraos de que es fibras naturales y puede meterse en la lavadora. Y al colocarla, pegadla al suelo con velcro o cinta de doble cara, para evitar resbalones y tropezones.
TRUCOS MUY PRÁCTICOS
No queremos terminar este artículo sin recordaros algunas ideas que otros padres nos han remitido a la Redacción, por si os vienen bien:
- Plantearos la posibilidad de comprar “muebles crecederos”, de los que crecen con el niño. De momento suponen un gran desembolso, pero duran muchos años.
- Adaptar reguladores de iluminación a las lámparas es otra buena opción. Además de ahorrar energía, permiten crear climas diferentes que ayudan al bebé a relajarse o a espabilarse, según sea oportuno.
- También podéis diferenciar dos zonas en el cuarto: una para jugar y comer y otra para descansar. Esto ayudará al pequeño a distinguir entre el día y la noche y os facilitará la tarea de regular su horario.
- Si su habitación es pequeña, pensad en colocar un banco-arcón. Os servirá de asiento y de juguetero o guardarropa.
- Por último, tened en cuenta que las cortinas a media altura son menos peligrosas para el niño que las que llegan al suelo. Y es que, en realidad no falta tanto para que tengáis a un precioso bebé gateando y explorando por toda la casa. Y más vale prevenir…






